Me gustaría inaugurar este espacio con una reflexión sobre el momento en el que nos encontramos, la Era Digital, una auténtica Revolución Digital.
Revolución digital
Estamos inmersas en una sociedad cada vez más digitalizada. Esta tecnología ha transformado las empresas, los modelos de negocio, la educación e incluso como nos relacionamos entre nosotras. Con esta Revolución Digital hemos cambiado como sociedad. Somos ciudadanas, pero también somos ciudadanas digitales.
Son muchas las oportunidades que nos ofrece la tecnología. Disponemos de acceso a infinidad de información para enriquecer nuestros conocimientos. Podemos pedir hora para ir al médico, reservar un viaje, hacer nuestras compras, podemos estar conectadas en todo momento y en cualquier lugar para comunicarnos e interactuar con multitud de personas a través de Instagram, Facebook, Telegram, WhatsApp, Twitter o cualquier otra red social.
En resumen, se ha modificado la manera como nos relacionamos, nuestra manera de aprender o como disfrutamos de nuestro tiempo libre.
Identidad Digital y Reputación Online
Es importante tener una identidad digital, no solo en el ámbito profesional, sino también en el personal y ambas deben ser coherentes con la personalidad que queremos transmitir. De nada sirve, trabajar nuestra marca personal profesional si en el ámbito personal no somos coherentes con esos principios.
Debemos entender que nuestra reputación online, debe ser el reflejo de nuestro prestigio. No solo por lo que nosotras decimos, compartimos o comentamos, sino también por lo que otras personas, que intercambian información sobre nosotras, opinan. El engañoso anonimato de la red, puede llegar a desprestigiar nuestra reputación.
Creo que nuestra vida online debe ser un reflejo de los valores por los que nos regimos en nuestra vida online.
Para gestionar mi reputación online, seguiré los códigos de conducta basados en mis valores personales. Pero cómo voy a hacerlo, pues siguiendo estas sencillas reglas:
- Con honestidad, humanidad y empatía. No podemos dejarnos llevar por el anonimato que nos ofrecen las redes sociales, y expresar o compartir opiniones, comentarios, críticas o burlas que puedan afectar a terceras personas o que puedan no ser ciertas.
- Haciendo aportaciones de calidad, bien trabajadas, sin errores ortográficos, sin publicar datos personales.
- Respondiendo de manera ejemplar ante posibles ofensas o críticas
- Estableciendo medidas de autoprotección, seleccionando mis contactos y protegiendo mi privacidad.
Resumiendo, nuestra Actitud Digital debe reflejar nuestros valores, nuestra manera de ser y debería seguir unas pautas de Netiqueta que permitan comunicarnos y gestionar correctamente nuestra Identidad Digital y nuestra Reputación Online.
Riesgos en la red
No podemos obviar los posibles riesgos asociados al uso de la red. El Ciberbulling, el Sexting, el Grooming, la Ciberviolencia, los Trolls, las Fake News o la Deep Web son conceptos asociados a la era digital. Pero también lo es el Tecnoestrés que padecemos. ¡Parece que debamos estar conectadas y disponibles a cualquier hora y en cualquier lugar!.
Tecnoestrés
El Tecnoestrés es un trastorno en el que se siente la necesidad de estar conectada en todo momento y esta necesidad provoca ansiedad, estrés, nerviosismo y frustración.
Podemos encontrarnos con trastornos de Tecnoansiedad (el más habitual), Tecnoaddicción (deseo incontrolable de estar conectado) o Tecnofatiga (manejo excesivo de información, o creencias de ineficacia ante el uso de las TIC). Pueden provocar tanto síntomas psicológicos, dificultades de concentración, alteraciones de la percepción del tiempo; como fisiológicos, dolores de cabeza, trastornos del sueño, fatiga ocular o incluso problemas gastrointestinales.
En el mundo laboral, los trabajadores más expuestos a la velocidad informativa son los que más tecnoestrés padecen, pero también las emprendedoras digitales podemos padecerlo. Usando solo la tecnología para lo estrictamente necesario, fomentando actividades “desconectadas”, y no aislándonos del mundo real y de las relaciones cara a cara, podremos evitar ser víctimas de este síndrome.
Personalmente me gusta regalarme momentos en los que desconecto el móvil y disfruto de los pequeños placeres 🌄 ☕
¿Y tú, también te permites desconectar?
Te espero en el siguiente post 👩
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